miércoles, 26 de noviembre de 2008

MEMORIA DE FEDERICO

I

Que no murió. Le mataron 
Contra la cal de una tapia luminosa 
me lo dejaron clavado.
-"Por vuestros padres- decía-.
Y lo dejaron clavado 
diez pólvoras asombradas 
y una bruta voz de mando.
¡Decidme cómo, decidme, 
puede ocurrir tal espanto!
¡Ay, hombres sin nombre y madre!
¡Ay, sal seca y hueso amargo!
Diez bocas estupefactas
y un hombre que estaba al mando.
Nada más ni nada menos.
Sólo un vacío sin llanto.
Y esta rabia que me grita
que no murió; le mataron.

II

¡Ay, Federico García,
quién lo podía decir!
¡Ay, Federico García,
muera la guardia civil!
Lo que en otros no envidiaban
ya lo envidiaban en ti.
Un sepulcro con tu nombre
y una unidad de raíz.
La sangre que se me agolpa
quiere ahora hablar por ti.
Toda la pena de España,
todo este pus de raíz,
y más allá de mi mismo,
el pueblo llora por ti.
¡Ay, Federico García,
muera la guardia civil!

Gabriel Celaya. 1949


Tu opinión es...
Este se lo dedico a BOMARZO por aquella lectura tan sentida de este poema...
Publicado por ClarenceCrane
miércoles, 26 de noviembre de 2008 | 0:27
Besos desde la distancia y emocionados.
Publicado por Bomarzo
miércoles, 26 de noviembre de 2008 | 8:48
Toma ya!
Publicado por Nefer
miércoles, 26 de noviembre de 2008 | 13:41
Amo a Federico
Publicado por mmc1479
miércoles, 26 de noviembre de 2008 | 20:15
Un poema que pone la piel de gallina cada vez que lo leemos. Como gallinas fueron los que le mataron.

Gracias por ofrecerlo.

Claro
Publicado por Claro
miércoles, 26 de noviembre de 2008 | 22:17
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