Han tenido que pasar dos siglos para que una nación pueda mirar a los ojos de una raza sin avergonzarse. En 1705, una ley del territorio de Virginia declaraba a los negros, indios y mulatos como un 'bien' patrimonio de los blancos. Hoy uno de ellos preside el mundo.
Es un paso importante en la historia de EE.UU. Hay muchas esperanzas puestas en Obama. Esperemos que le dejen hacer su trabajo con libertad y que ayude para conseguir un mundo mejor para todos.