Acudo impuntual a la mensual cita obligada con el Club de Lectura de la blogosfera. Y sobre todo, acudo con retraso al compromiso lector con nuestro gran protagonista del mes, Bomarzo. Extensa pero amenísima lectura de una historia contada de manera particular. Caí en la cuenta de hacer una película de esta historia, adaptarlo como guión. Pero seguro que alguien se había adelantado. Busqué en IMDB el nombre de Bomarzo y sólo apareció una referencia. Se trata de un documental de
Michelangelo Antonioni de 1949, bastante anterior a la obra literaria. No sabría decir si existe como tal, pero resultaría atractiva. Contada de igual manera con una voz en off, por ejemplo. Hay tantas. Conozco la ópera pero ¿por qué no una película? Ilustres personajes históricos unos, y no tanto otros, aparecen en la páginas del libro convenciéndome de lo real de la historia. Esbozando una ligera sonrisa cuando Cervantes es protagonista en Lepanto. Bo, entiendo ahora tu predilección por este libro, por estos personajes, por esas intrigas... por ese mundo.
Respiré hondo. Se me entró por la nariz el aire candente, el aire de Bomarzo. Fue como si lo aspirara a Bomarzo, a mi Bomarzo etrusco, infinitamente viejo, los campos, las colinas, las rocas. Quedé colmado de Bomarzo, denso.