La verdad que Le corbusier era una persona bastante peculiar y su propia y extravagante personalidad quedó reflejada en su arquitectura, que en muchas ocasiones no era bien entendida y si muy criticada por su coétaneos; pero nos ha dejado joyas como la villa saboya donde plasmó su propia teoría arquitéctonia o los apartamentos de marsella o la maravillosa capilla de ronchamp... un nombre importante de las vanguardias, desde luego.