
El Museo de la Historia de Alemania rinde homenaje, en su 60
aniversario, al Puente Aéreo que salvó a Berlín del bloqueo soviético
con una retrospectiva de Henry Ries, un reportero
germano-estadounidense y judío, huido de Berlín durante el nazismo. Las
míticas imágenes de los niños berlineses esperando a los Rosinenbomber
-los "bombarderos de golosinas", como se apodó a los aviones aliados
que aterrizaban en el aeropuerto de Tempelhof- son el núcleo de la
muestra, abierta hoy, adelantándose unos días al aniversario del puente
aéreo humanitario más largo de la historia. Del 26 de junio de 1948 al
12 de mayo de 1949, los aviones aliados transportaron a la ciudad
partida tras la Capitulación del Tercer Reich, dos millones de
toneladas de alimentos, carbón y medicinas, en un total de 200.000
vuelos.