Paquillo Fernández, que en los últimos cinco años ha dado invariablemente a España medalla, casi siempre de plata, en todas las grandes competiciones de 20 kilómetros marcha, puso en riesgo la de bronce que tenía segura en su afán por arrebatar el segundo puesto al tunecino Hatem Ghoula y por momentos estuvo descalificado.
El granadino, enrabietado al comprobar que no sólo el oro, sino también la plata se le escapaba esta vez, después de haber sido segundo en los dos Mundiales anteriores y en los Juegos Olímpicos de Atenas, ejecutó una arriesgada maniobra en la recta de meta para adelantar al tunecino.
Y, en efecto, lo consiguió entre el murmullo de sorpresa del público, pero su esprint no pasó inadvertido a los jueces, que le descalificaron minutos después de haber cruzado la meta, cuando atendía a los medios de comunicación en la zona mixta. Al conocer su descalificación, Paquillo se declaró "seguro al cien por cien de haberlo hecho bien" y el Jurado de Apelación le dio la razón, aunque no pudo ahorrarle tres horas de amargura hasta conocer la feliz resolución del caso.