Tommy Lee Jones comienza bien su andadura como cineasta director. Melquiades Estrada contiene buenos motivos visuales que la hacen entrar en el círculo de las películas de autor con cercanía a la comercialidad. Su estructura alterada, no lineal, es un amasijo de referencias contemporáneas como Memento o Pulp Fiction, y no tan recientes, como Ciudadano Kane. La película de Lee Jones suda austeridad y combina con estilo su fotografía y su dirección artística creando bellas composiciones de imagen que, a su vez, se complementan con la historia, tan antigua como elegante: la venganza de una muerte. A veces cae en el sentimentalismo fácil o en la exposición evidente y redundante, pero, en general, el sabor del cóctel es bueno.