
Sin duda alguna, una de las peores películas españolas de los últimos años. La primera hora es fatídica, sin control alguno de la historia, con elipsis ingenuas, entorpecedoras y mal ubicadas. Los personajes se dejan arrastrar por un guión inepto, incapaz de vincular dos acciones continuas capaces de acaparar la atención del espectador. Lo peor de todo son los títulos iniciales, sin sentido, ridículos, absurdos... Jaime Chávarri ha desperdiciado la oportunidad de hacer crecer a una de las figuras del cante más relevantes de España, por culpa de su mal hacer en la dirección, peor incluso que si se tratara de uno de sus pupilos de la ECAM (Escuela de Cinematografía y Audiovisuales de la Comunidad de Madrid). Seguro que la vida de Camarón fue más interesante que lo que se narra sin estructura en este film. Lo único que medio se salva (y ni aún así) es la interpretación de Óscar Jaenada, muy metido en lo suyo, pero tampoco brilla, por lo que su nominación al Goya nunca debería haber ocurrido. Y también salvaremos de la quema la media hora final, con algo más de emotividad, sabiendo elegir los planos, su tiempo y su orden espacio-temporal, enlazando con un mínimo sentido lo que acontece y de la forma correcta para que bien sea transmitido al respetable.