LO MEJOR:
- La puesta en escena de actores que siempre lleva a cabo Antonioni, otorgando a cada movimiento el arte del compás de la danza; en este caso puede bien apreciarse en los tejados de la casa de La Pedrera de Gaudí.
- El travelling en plano secuencia final a través de la ventana. Inmejorable.
- El juego realidad-ficción que acomete Antonioni simbolizado por el contraste entre espacios interiores y exteriores.
- La tranquilidad con la que el director italiano rueda una trama de acción, provocando una estupenda dialéctica entre el interior del personaje protagonista y el mundo en el que empieza a vivir su su segundo rol (a su vez, también dialéctico).
- Los elementos autobiográficos (muchos) y autoartísicos que salpican el metraje, lo que marca el sello personal y de autor.
- La unión entre el sentir del protagonista y los paisajes que recorre. Una comunión simbólica.
LO PEOR:
- La sensación de que Antonioni ha querido hacer una película turística de su paso por España.
- La utilización de actores no profesionales para los roles de apoyo, como el caso del ex-presidente del F.C. Barcelona, Joan Gaspar.
- La prescindible y excesiva dilatación temporal para estructurar la identidad más íntima de David Locke (Jack Nicholson).
- Un extenso inicio de película que tampoco está bien dirigido según lo que Antonioni quería contar y mostrar.
- La sensación de que Jack Nicholson se pierde en un papel que, probablemente, no supo entender del todo.
TÍTULO ORIGINAL: Professione: Reporter (The Passenger)
AÑO: 1975
DURACIÓN: 119 min.
PAÍS: Italia y Francia
DIRECTOR Michelangelo Antonioni
GUIÓN Mark Peploe, Michelangelo Antonioni, Peter Wollen
MÚSICA: Ivan Vandor
FOTOGRAFÍA: Luciano Tovoli
REPARTO: Jack Nicholson, María Schneider, Jenny Runacre, Ian Hendry, Ambrose Bia, Steven Berkoff.
PRODUCTORA: Carlo Ponti