Lo mejor:
- El ya consagrado estilo de autor de los hermanos Dardenne.
- La agilidad de la cámara para seguir a los personajes y al mismo tiempo mostrarnos su contexto físico y psíquico.
- La emoción contenida en cada mirada de los dos jóvenes actores.
- La dilatación del tiempo real hasta convertirlo en momentos intensos que rebosan significación.
- El descarado acopio del fundamentalismo Dogma y de la Nouvelle Vague.
- El constante in crescendo del interior de los personajes y, por supuesto, de la historia.
Lo peor:
- Se echa de menos alguna música, incluso diegética.
- Los momentos de impass, de mero seguimiento o transición, en extremo prolongados.