Muchos son los críticos que han celebrado esta nueva obra del singular y prolífico Woody Allen. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ni artístico todo lo que un genio del arte crea. Y esta Match Point queda muy, pero que muy lejos del cine con mayúsculas. No será por esta obra por la que Woody será recordado. En primer lugar porque se aleja del registro que él sabe dominar como nadie, la comedia audaz y sacástica. Y no es que no sepa hacerlo bien en otros géneros, porque siempre en sus filmes incluye el drama, o la tragedia, pero salpicando la comicidad de sus diálogos o de sus ridículas y atípicas situaciones. Match Point adolece de redundancia y de clisés. Sus personajes nacen de la nada y nadan en el vacío de sus vidas escritas y dirigidas torpemente por Allen, quien deja correr la película viendo cómo se escapan los momentos de intensidad, sin saber aprovecharlos, simplemente exhibiéndolos sin propósito de emoción. Su historia, tan común ya en el cine, es llevada a escena con discreción y apenas profundizamos en los sentimientos de atracción/repulsión que provoca la relación de los protagonistas. De ahí que lo que más llame la atención de esta película sea el giro de guión a media hora del final, introduciendo, por primera vez en toda la película, algo de interés.
- ¿Sabes que salen juntos? Y les va muy bien, entrelazan sus neurosis a la perfección, les va de maravilla.