Yo he escuchado a los gorriones cantar los domingos por la mañana "My way" de Frank Sinatra, pero nunca se les da bien la parte de For what is a man, what has he got?, No sé, tal vez porque son gorriones, y la canción está pensada para los hombres... Pero de todas formas, hay muchas cosas pensadas por nosotros, como el avión, que ya decían por ahí que estaba mu bien pensao. O también el parchís. Porque hay que ser un tío listo pa ponerse a inventar el parchís, con sus colores, sus fichas y, sobre todo, sus cubiletes, así to bonicos en forma de barril (de vino, de cerveza o de lo cada uno demande, yo ahí no me meto...) Y no sólo eso, las reglas del parchís son unas reglazas en las que to está mu bien hecho. Te comes una y te cuentas veinte, llegas a casa y te cuentas diez... y luego las movidas de los puentes. Y que otros han intentado estar a la altura, como los hermanos que crearon la oca. Pero no, fue bonito el intento, pero queda muy por detrás del parchís. Que además, con sólo ese nombre, PARCHÍS, ya te dan ganas de jugar. Fíjate si es bonico el nombre que Enrique Bunbury formó su primer grupo con ese nombre. Eso dicen al menos, que era él que salía vestío de ficha (creo que amarilla) mientras cantaba y bailaba. Luego se echó a otros mundos, y creó los Héroes del silencio. Que hay que ver, otro nombre to currao. Los Héroes del Silencio. Pum, y le vino así a la mente, fácil. Y luego, bueno, ahora, lo intentan copiar otros, pero no llegan a la altura. Tenemos nombres como La oreja de Van Gogh, que no tiene mucha gracia, pero ahí está esa señora oronda vendiendo munchos discos. Y también está La sonrisa de Julia (que como sea por Julia Roberts... malamente...), o El canto del loco... (todo esto ya lo dijo mi buen compañero Samuel, en otro blog, pero creo interesante recordarlo). Ahora que tengo mi guitarrilla y como guisantes amarillos, quizá forme un grupo, y le llame El tenedor de los guisantes amarillos. Y que nadie me diga na, que lo reviento. Así te lo digo. Vaya. Tiene su lógica, tanta como que los dinosaurios no se extinguieron, sino que se fueron a otro planeta, que no me canso de decirlo. Y as´´i, pensando, pensando, he llegado a mi casa.