Venía pensando en los cocodrilos... ¿por qué son verdes o grises? Serían azules si vivieran en el mar, pero no, viven en los ríos, y casi todos son verdes o grises; al igual que los monos son negros o marrones, como la corteza de los árboles más comunes. No, no cuentan los manguilontrones, de corteza amarilla azulada. Y también he estado pensando en nuestra nariz: ¿por qué tenemos dos agujeros en lugar de uno? Pero he pensado poco, era evidente, para que durante los refriados podamos respirar. Siempre que te constipas, se obstruye una fosa nasal. Nunca las dos. Siempre una, y cuando ésta se desatora, notas que la otra comienza a llenarse mocos y empieza a emitir un sonidillo angustioso hasta que se tapona del todo. Pero he querido pensar más, porque era una conclusión simple. Y claro, te das cuenta de que cuando se te tapona un lado de la nariz, no usas el otro para respirar, ya que lo haces por la boca. Así que no tiene mucho sentido tener dos agujeros en la nariz. He seguido pensando, pero no he llegado a una respuesta clara. Quizá por la simetría. Quizá por aquello de entretenerte más sacándote los mocos... ni idea, lo he dejado. Y en eso que he visto un cocodrilo azul. Extrañóme. Salía de un respiradero del metro. Me he acordado de Nueva York y su leyenda de los caimanes en las alcantarillas. Y entre los recuerdos, le he perdido la vista. Me hubiera gustado preguntarle por qué era azul, más aún si en Madrid no hay mar. Y no creo que los cocodrilos viajen. Los perros sí, pero siempre con dueño si van en autobú, en tren, en barco o en avión. Porque lo perros andando llegan muy lejos, ellos solos. Pero no saben comprar billetes de viaje. Por eso siempre les piden a sus dueños que los acompañen. No os engañéis, son las personas las que acompañan a los perros y no los perros los que acompañan a las personas. Yo una vez vi un perro andando, es decir, viajando. Bueno, no sé si viajaba. El caso es que iba por el andén, con una mochila. Era un doberman con rabo. Son muy raros de ver, los doberman con rabo. Se lo cortan desde pequeños porque podrían ser confundidos con el dinosaurio dobermanarus, que vivió hace millones de años en la Tierra, hasta que se fueron, porque llegaron los humanos muy chulos ellos, diciendo... to esto es mío, y esto, y eso... y to, to es mío. Así que se agobiaron y se marcharon a otro planeta. Porque tenían naves hiperespaciales con las que podían llegar a cualquier estrella. Ahora se conoce que viven en varias de ellas, apaciblemente, comiendo árboles y comiéndose entre ellos. Pero sin mal rollo. Primero te avisan: oye, que te voy a comer... ah, bueno, vale... pero espérate que juega el Real Diplodontoculis esta noche, y es de la Champion League. Entonces le dice el otro: vale, vale, pues si eso mejor te como mañana. Y así son, muy considerados. Y es que los dinosaurios siempre han sido más listos que los peces. Que sí, que ser pez está muy bien, pero todo el día ahí en el agua... eso no puede ser bueno. Algo más listos son las focas y las nutrias, que están ahí ahí, ahora en el agua, ahora en la tierra. Yo lo he pensado esto también. Lo de vivir en el agua toda la vida. Y, hombre, así de primeras no está mal, porque es como la piscina o la playa, ahí con tus olas, haciéndote el muerto... con la colchoneta... pero si te pones a pensarlo bien, con profundidad... no es bueno. Porque después de un día de piscina o de playa acabo destrozado. Pues imagínate una vida entera... no se puede. Y así he llegado a mi casa.