jueves, 23 de febrero de 2006
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La ardilla roja puede integrarse a la perfección en la filmografía más actual del lejano Oriente. Los personajes que idea Médem, no sólo en esta película, vagan confusos por escenarios naturales en una perpetua búsqueda de sí mismos. Sofía/Lisa irrumpe, sin así pretenderlo, en el intento de suicidio de Jota, quien decide enamorarse de ella, y que ella se enamore de él, engañándola. Son ardillas rojas, como el resto de las personas, que inician su relación en un camping –idóneo hábitat-, y se muestran igual de huidizas, mentirosas y celosas que tan curiosos roedores. Al igual que en el cine oriental, la narración se apoya en simbolismos líricos que contienen el significado preciso y faltante de una primera revisión despreocupada y ajena al mundo fílmico más erudito. La historia relatada contiene vulgarismo y poesía que en estridente armonía conforman una preciosista estructura de agresión identificativa de un purista cine de autor.
Publicado por DeckSkull @ 17:27  | Cine y T.V.
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