viernes, 20 de enero de 2006
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La primera duda que surge en los primeros minutos de visionado es de género. Documental ficcionado o película realista. Richard Lester no se decide por ninguno y usa los dos, optando por desmitificar al mejor grupo de la historia de la música mediante la normalización, dibujando unos personajes recién salidos de la pubertad y con la misma mentalidad que cualquier chaval sesentero. Bromean, ligan, bailan… y sin que el trabajo sea trabajo. El primer propósito de la película está cumplido. The Beatles se hacen cercanos y, evidentemente, más queridos. El siguiente objetivo no queda tan perfilado, y Lester no sabe construir una estructura base sobre la que montar la sucesión de gags y actuaciones –con destellos de incipiente videoclip- y otorgar coherencia a una desvariada y extravagante deformación de road movie. De modo que los menos devotos de este grupo británico llegarán a aletargarse en sus butacas, si los fans se lo permiten, claro.
Publicado por DeckSkull @ 16:21  | Cine y T.V.
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