Cuando a un lunático le proporcionan todo el poder que necesita puede ocurrir cualquier cosa. Esto es lo que sucede con el niño juguetón Pedrito Jackson, que se cansó de elfos y hobbits pero que le dio por los monos. Se encaprichó y el tio Sam hollywoodiense le concedió los tres deseos, justo lo contrario que al director Carl Denham (Jack Black) de la cinta.
El tipo llega, se reúne y contrata a los mejores ilusionistas, magos y malabaristas del cine, pero sin guionistas, para qué pagar a un tipo que escribe si podemos pagar a otro informático...
Una gran obra de ingeniería 3D, nada es real en la película. Seguramente ya habréis leído que si el mito de la bella y la bestia que si un homenaje al cine clásico...
Innecesario metraje para tan poca chicha, sobran tantas cosas que podrían haber guardado algo para la segunda parte, ¡al menos eso que nos quitamos!: Un mono patinando sobre hielo, miles de bichos prehistóricos merodeando el lugar, personajes que van y vienen sin saber ni de donde venían y hacia donde iban, cuidar más los arreglos del ordenador porque la farsa es demasiado evidente, alguien no estuvo esmerado ese día, misterios sin resolver.
Pongamos que todo es cierto, ¿acaso Ann Darrow (Naomi Watts) no hubiese muerto al primer golpe de cuello del mono? En fin.
Tan genial como ridículo.