martes, 15 de noviembre de 2005
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Hay que ser tan gallardo como Tarantino para afrontar una historia múltiple de complejos acontecimientos y enrevesados personajes. Y hay que saber mostrarlo (y contarlo –me declaro vigoroso defensor del show and telling yanqui-); algo que se escapa de las manos de los franceses, ingleses y españoles que produjeron tal magma audiovisual. Las supuestas férreas vinculaciones entre los personajes se sienten invisibles y esto dificulta en demasía el seguimiento de la historia, mal estructurada y mal editada. La película, a pesar de la suntuosa dirección artística (que mucho contará en los Goya 2006), aburre, despista, estresa y desconcierta, hasta que llega un momento en el que el pasado, que es precisamente de lo que va, deja de importar, manteniendo el poco interés que resta en conocer quiénes murieron y por qué coincidieron, pero simplemente por curiosidad. El film queda tan confuso como su propia premisa: ¿es todo consecuencia del azar o seguimos el dictado de un firme destino?
Publicado por DeckSkull @ 0:33  | Cine y T.V.
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Estoy de acuerdo. No se puede expresar mejor la sensación que infunde esta película. El argumento de la película, siendo un tema atractivo, no está bien explicado. La salva, como no, la buena interpretación de Robert de Niro, que ha tenido mejores, sin duda. El tema no da más de sí.
Publicado por Desconocido
miércoles, 16 de noviembre de 2005 | 21:08
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