Vista solamente a golpe de cantata peliculera, he de decir que la temática manida que nos trae a colación, no sorprende ni al más infeliz personajillo que ronda por las pantallas a espensas de cualquier cinta. Ya no cautiva la historia porque ya nos la sabemos, ya no gusta la forma de contarlas porque ya nos la han contado otros, y no nos atraen los actores porque no los vemos con buenos ojos...
Espero que a los hijos de los años ochenta les corra por la venas otra cosa...