martes, 23 de agosto de 2005
Todo hombre tiene su minuto de gloria en la vida. Para Antonio Ferrandis, actor de profesión, ese minuto le llegó y le eternizó, paradójicamente, muriendo.
Chanquete fue el papel de su vida, incluso más que el protagonizado en la película de José Luis Garci, "Volver a empezar". Aquel Antonio Albajara no pudo con Chanquete, ni el Álvaro de "La escopeta nacional" ni tantos otros.
Protagonizar un papel tan entrañable y bueno como ese le marcó seguro como nos marcó a todos. Incluso en su verdadera muerte, en la muerte como ser humano, se le recordó la muerte ficticia de aquel solitario lobo de mar semihermitaño y bonachón. Por eso tiene que agradecer la oportunidad que se le brindó al experimentar una muerte ficticia tan real, de sentirla como si de verdad se produjera, cosa que ninguno de nosotros podremos sentir jamás. La suerte de muy pocos privilegiados.
Desde aquí, un sentido homenaje a Antonio Ferrandis, y a Chanquete.
Va por usted.
Publicado por ClarenceCrane @ 5:17  | O-Varios
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He ahí un señor.
Publicado por Desconocido
martes, 23 de agosto de 2005 | 20:23
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